martes, 4 de octubre de 2011

DISCURSO

   Hay un discurso de las sensaciones, otro de las contingencias.
Hay un discurso de lo sucedido, otro de lo que vendrá
Hay un discurso de las apariencias, otro de las sugestiones.
Hay un discurso de la redundancia, otro del desdén confeso.
Hay un discurso de la impertinencia, otro de la cenectud.
Hay un discurso de los imposibles, otro de la soledad.
Hay un discurso de la pertenencia, otro de lo imponderable.
Hay un discurso de lo apalabrado, otro de la nomadía.
Hay un discurso del amor perdido, otro de las diatribas
Hay un discurso de lo consoñado, otro del dolor de sí.
Hay un discurso de lo preguntado, otro de la llama viva.
Hay un discurso de la mansa espera otro de la permanencia.
Hay un discurso de velar las armas, otro de lanzar el dado.
Hay un discurso de acuñar el polvo, otro de tomar atajos.
Hay un discurso del primer amor, otro de sedar pañuelos.


Hay un discurso para cada cosa.
                                                   Este decurso es su partitura.

Publicado en 1990.

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