miércoles, 11 de abril de 2012

Castigo del Equívoco
Fue en la época en que las mujeres se encendían y apagaban como luciérnagas. Una de ellas, luego de concebir, quedó encendida por tiempo indeterminado. Los jueces desconfiaron e hicieron degollar al niño. Ante el pánico general, la mujer se apagó para siempre.


EL ORDEN DE LA CASA

Cuando por fin decidió incendiar la biblioteca se aseguró  de que el orden de la casa comenzara por cerrar puertas y ventanas por dentro.

En la espera de Lot

La estatua de sal hablò a los hombres. Estos le dieron a espalda; entonces la estatua volvió a ser de carne y huesos.

Regresión
Con el estertor culminaron los sufrimientos del niño y la vigilia de sus progenitores. Durante la noche, ante el estupor de familiares y condolíentes se incorporó con naturalidad hasta quedar sentado en el féretro. Sus ojos buscaron los de sus padres. Sus palabras sonaron pacíficas, casi ordinarias en el silenció de la sala mortuoria. No lloren ya. Sólo ha sido un sueño, dijo el niño. Acto seguido volvió a la posición horizontal y disminuyó de tamaño hasta mudar de forma, de manera que en una fracción de tiempo incorruptible, pasó a infante, feto y embrión, hasta desaparecer en un aroma acuoso, de reminiscencias terciarias. Es leyenda que lo vieran en forma recurrente en los años siguientes, cabalgando cuando los vendavales azotaban la costa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario