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Mostrando entradas de marzo 10, 2019

DHIALA, la que volvió de sus muertes.

DHIALA, LA QUE VOLVIÓ DE LA MUERTE    Se arrastró hasta el ventanal. Corrió las cortinas como acostumbraba hacerlo los días de lluvia. No se asombró de los ajusticiados sino de la presencia de esa mujer irreal, apenas cubierta con un taparrabos y su tórax desnudo. Su sonrisa de muchacha enamorada intentaba burlar el puñal que parecía crecer en su mano. - Cómo es ?- interrogó una voz sutil, demasiado sutil para que no fuera de niña. - Estos no son tiempos heroicos...apenas debe ser un sueño triste. - No, amigo, estos son tiempos heroicos. El niño se arrastró hasta el espejo y la miró desolado. - Ella no puede ser real, aunque...- y calló encajonado en un sollozo. La niña dejó escapar una risita cosquillosa. - De que te ríes Seyna- preguntó el niño. - De tu candor- respondió la niña y comenzó a arañar el interior del espejo como una gatita juguetona. - Supongo que crees que esto es un sueño y te burlas de mí. Siempre te burlas de mí. La luz del amanecer te desencanta de tus t...

A LA VENUS DE LO MEDANOS

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A LA VENUS DE LO MEDANOS No fueras desamor, amiga, hermana mía. En el adios no hubo las súplicas del habla Los labios como anclas se unieron al espejo en donde ya nada era sino una lluvia aleve. Tus lágrimas tenían euforia de arcoiris. Y dije: Volveré. Reías y llorabas como una melodía que surgió de tu cuerpo auspiciando el regreso. No fueras desamor, amiga, hermana mía. De tus besos yo hice mi sendero sin término y de tus muslos páginas llamadas a volar. Tus manos recorrían con su mansa armonía caracoles marinos y alas de gaviotas. Navegamos atajos como dos animales en un erial en llamas. Y yo, pastor de besos, recorría la insomne latitud de tus senos como si me muriera. No fueras desamor, amiga, hermana mía. Sendero del adios parecía la suave ensoñación que hería la nave de tu pubis. Y era sólo éso, un sendero por donde la soledad acampa y el desamor se aduenda. No fueras desamor, amiga, hermana mía. No fueran lo que callan los que no son amados. No fueran los ...
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NÉMESIS II Que se me dio nacer insomne como un árbol aturdido de luz, de alas percudidas, de los dados del búho, de muslos que se aprietan a las ruinas del habla cuando cada palabra se esconde de si misma. Qué soy, qué eres en este insomnio amargo ? Toda la soledad de los que no se mienten ? De aquellos que aun aran con sus cuerpos el reloj de la espera ? Anda la noche en sus números falsos. Anda la herida con sus dioses por duendes. Anda la soledad deshabitando besos. Ven muerte, interminable. Besa mis labios y rompe mis espejos. Ven, sierva de la nada, muerde mi sed confesa. Tómame,, estoy apalabrado. Deja que los candados se herrumbren en mis alas. Ven, compañera, con tus jaulas piadosas sin piedad de mis sueños. Ven ahora, si estoy a solas, desnudo como un trueno, sin nada que decir. Te besaré en la frente como se besa un ave que agoniza en tus manos. Me crearás la ausencia, un hijo sin presente, una mujer que pare su sombra y su pasado como si fuera lluvia, una frase au...

NÉMESIS III

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NÉMESIS III Escribe vasta edad en los senderos del celo umbilical. La noche se despoja de su sabia mortaja y deja caer los sueños como palabras huecas aunque nadie lo sepa, aunque aceche la muerte. Acomete vasta edad este silencio, sigilo de las dudas que arañan los espejos, coartada de los sexos que se buscan a oscuras con resabios de barcos caídos en desgracia. Un dios interminable se deshace en tu aroma y habla con tus manos, con tus pies, con tus dudas. Un ángel disoluto me agrede con tus besos y hace sementeras de luz en cada cosa. Mi amor, mi desamor, piedra del arco iris, desencanto de orillas y orilla del deseo, eco multiplicado con sus senos insomnes, mujer interrumpida en su asombro y su celo. Hay olas en tus labios que traen transparencias de naciones perdidas en otras vastedades. Hay las mitologías que descienden del polvo y hacen sus anillos cuando cae la noche. Tu cuerpo de arco iris lo sabe a cada instante en tu ramo de sed y de copas sedientas. Tu cintu...

NÉMESIS IV

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NÉMESIS IV Una dialéctica del hambre, una dialéctica del infortunio programado, una dialéctica de la paz ametralladas, una dialéctica del desamor como medida. Qué nos parió de pronto para multiplicar la espera, la sumisión de niños encajonados en un presente adrede, en la saga del mísero que se ofrenda a la muerte como si fuera un rayo después de la tormenta ? La muerte se pasea como una bestia apátrida. La miseria redunda en cada ojo que se mira por dentro para entender aquello que no quisiera ver , para rodar en hordas mordiendo sus preguntas. La muerte se provee de la fe del iluso, la muerte resucita en los salmos del viento y litiga en las sombras que nace de un arado que despidió su filo en huesos del espejo. Escucha enamorada de labios enlutados, la muerte viene a dar portazos en el vientre, a morder cada página que surge de tu cuerpo como nuevas banderas que no quieren rendirse. Esta nación de tréboles que deshoja la ira se levanta en mis brazos como una niña he...

A LA VENUS DE LOS MÉDANOS

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A LA VENUS DE LOS MÉDANOS Desciendo a las palabras con las manos cerradas, con mareas de arena y vientos sin edades. Tu niñez, puro labios de una noche de adioses sacudieron las olas de aquel rito de luces.. Desciendo a tu silencio como a la pubertad, como al río que mama las raíces del alba, como cuando el ladrido del mar agota el sueño,, como cuando los versos redundan en tu ausencia.. Mira como las golondrinas anidan en tus pechos y sus polluelos cantan cuando callas o lloras. Mi amiga, sed de mares ¿ por que me deshabitas cuando la muerte quiere cerrar nuestros eriales ? Amiga, en las palabras hay verdades en celo, senderos escondido que recorren tu cuerpo, y es verdad lo que callas cuando callo las dudas. Amiga en las palabras hay verdades en celo. ....

MENESIS V

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MENESIS V Que la muerte descienda de otros partos,  que callen los relojes y su decurso absurdo. Déjame que me duerma lamiendo las minucias del cuerpo que te hace como una melodía. Tu eres la que busco arañando las tumbas, rompiendo los espejos, besándote en las noches a pesar de las noches. Tu eres la que lames con gemidos mis labios. Mis poemas te buscan en los bosques del habla, te hacen lluvias amenas, se rinden a tu pubis. Mis poemas descienden de la luz al silencio para encontrar tus ojos, tu sonrisa, tus celos. Abramos la distancia como una partitura Hagamos las mareas azules de tu vientre y deja que mi sangre se pronuncie en tus senos para ser el viñedo del hijo por venir. Mi amor, mi gran amor, los cielos de mis manos acarician tu forma y te apartan del viento, de las vanas palabras, de la muerte insaciable, Tu cabellera insomne es un país en mí. Déjame que me duerma con esto que te digo y me arrulles con algo que no se distinguir, y los mansos eriales de los cuerpos do...

ROMANCE DEL AMOR OCULTO

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ROMANCE DEL AMOR OCULTO Tu aroma de rocío tiene sed en mis brazos.. Que la noche se oculte de aquello que nos une cuando la noche huye en la red de tu cuerpo, Como raíces furtivas subiendo por tu vientre mis manos amanecen con crestas en los dedos. Que marea de preguntas suben a tu cintura con estrellas furtivas y los labios insomnes,. Que de marea ciega nos gurda en esta noche, amor, mujer en llamas que se demanda en mí Edades del silencio maduran en tus senos y maduran tus labios después de cada beso. Tu aroma de rocío tiene sed en mis brazos y si esto te digo es por que duerme el silencio. Y que nadie lo sepa, aunque grite tu nombre y tu nombre se asile en esta noche amiga.. derechos reservados

A LA VENUS DE LOS MÉDANOS II

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A LA VENUS DE LOS MÉDANOS II Es una tela de raña, sutil, con restos fósiles, este poema. En su duende de seda la noche se lamenta con una suave luna de labios secos, a pesar de la lluvia. El sendero de hormiga que baja de tu ombligo ha perdido una flor en el camino, y un cuchillo se nutre del silencio como un dado que tarda en diseñar su ausencia. Ni los barcos que atrasan las preguntas, ni los bosque que nunca supieron de tus pasos cuando yo te buscaba a pesar de los sueños que negaban tu rostro, nada te precedía, nada te liberaba y debí herir cada herida hasta poder hallarte.   Mis manos en tus manos descienden a un silencio con raíces y lágrimas y gemidos antiguos,   con llamas de agua dulce y senderos ocultos, pero es tela de araña sutil este poema. Quizás suba en las olas que sacuden tu pelo o se queden sin voz, como si en cada cosa el viento nos uniera a soledades muertas. Pero ven compañera, la muerte no te alcanza. Y no te alcanza el rito de aquello que socava en ...