Comentario a un poema
Contesto tres preguntas con el mismo contenido. Tengo cierta facilidad para escribir romances, sonetos, etc. La mayoría de mis poemas, sin embargo, responden al verso libre. Hasta este momento he puesto a consideración de mis lectores escritos breves, no los de mayor aliento, algunos de ellos premiados en su momento. Así como me es posible dejarme tentar por frases que a veces parecen carecer de sentido, he escrito y en algunos caso publicado trabajos con mayor estría. En el caso de ESQUIRLAS DEL ESPEJO AFROGUARANÍ se trata de setecientos versos y es apenas una parte de alrededor de diez mil distribuidos en doce capítulos. Mi criterio es que en una página virtual se deben respetar los tiempos del cibernauta. Eso me lleva a hacer público solo aquello que conforme ese principio. Haré, no obstante, una excepción y daré a conocer lo que considero lo mejor de mi escritura una vez por semana. El poema CUERPOS es de los ochenta y tiene una connotación inmobiliaria de la década del veinte. Que vaya como regalo de primavera a los que valoran lo que hago.
CUERPOS
En el rubor profundo que profesa la tarde
hay pasos sigilosos que descienden del mito.
Cuerpos atenazados a dos o tres preguntas
liberan su garcero de luz impenetrable
y se anudan al rito de raíces recíprocas
a favor del espejo que se abre al silencio.
Cuerpos inmerecidos y en edad de prodigios
copean la distancia y conceden su lirio.
Acaso deshabitan sucesos invariables
en una sola nota de silencios recíprocos.
Más acá, lesa rosa, la rosa del asombro
solfea labios cautos y en sus besos se acusa
de ser apenas rosa y por ello nocturna,
como tu soledad sitiada por un rayo.
CUERPOS
En el rubor profundo que profesa la tarde
hay pasos sigilosos que descienden del mito.
Cuerpos atenazados a dos o tres preguntas
liberan su garcero de luz impenetrable
y se anudan al rito de raíces recíprocas
a favor del espejo que se abre al silencio.
Cuerpos inmerecidos y en edad de prodigios
copean la distancia y conceden su lirio.
Acaso deshabitan sucesos invariables
en una sola nota de silencios recíprocos.
Más acá, lesa rosa, la rosa del asombro
solfea labios cautos y en sus besos se acusa
de ser apenas rosa y por ello nocturna,
como tu soledad sitiada por un rayo.
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